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El Govern catalán abre de nuevo la puerta al trasvase del Ebro

La Plataforma en Defensa de l’Ebre, todos los movimientos ecologistas de Catalunya, la mayoría de fuerzas políticas de Catalunya y el gobierno en funciones de Convergència han denunciado el contenido del nuevo Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro aprobado por el gobierno en funciones de la Estado del PP.

Se denuncia especialmente la fijación de un caudal ecológico en el Delta del Ebro absolutamente insostenible y que pone en grave peligro la misma supervivencia del Delta y la calidad de las aguas del río, poniendo de manifiesto que este caudal ecológico reducido viene motivado por la previsión de incorporación de cientos de miles de nuevas hectáreas de regadíos aguas arriba del Ebro (no sólo en Aragón, sino también en Catalunya, en especial en la vertiente del Segre, con intenciones claramente especulativas).

Entretanto, sin embargo, está pasando mucho más desapercibido que el Govern de Convergència, y el de la coalición Convergència-ERC con apoyo de la CUP, está a punto de aprobar el nuevo Plan de Gestión del Distrito de Cuenca Fluvial de Catalunya 2016- 2021 (PGDCFC), cuyo plazo de información pública finalizó coincidiendo con las elecciones del 27 de septiembre. Este nuevo Plan de Gestión es, para entendernos, el ‘Plan Hidrológico Catalán’, si bien limitado a las denominadas ‘Cuencas internas’, con exclusión de la cuenca del Ebro, cuya competencia se la reserva el Estado.

En este nuevo ‘Plan Hidrológico Catalán’, en el apartado de balance de recursos hídricos, y para garantizar la estimación de recursos para las diversas cuencas internas, sumando todos los usos previstos (doméstico, agrario y ganadero, industrial, terciarios, etc.) se afirma que el sistema Ter-Llobregat (que abastece a la Región metropolitana de Barcelona pero que también incluye los abastecimientos de las comarcas gerundenses) es “deficitario”, ya en el año 2015. En consecuencia, se dice que el sistema Ter-Llobregat precisa de una “fuente complementaria” de 2 m3/segundo de agua, ya medio y largo plazo (2021 a 2045) fija esta “necesidad de fuente complementaria” de aportación externa de agua de entre 4 y 6 m3 / segundo.

Es decir, se afirma que para dentro de sólo 5 años habría que aportar 126 Hm3 de agua “externa” cada año (es decir, no generada en las propias cuencas del Ter y del Llobregat), y que hacia el 2045, dentro de 29 años, habría que incrementar estas “aportaciones externas” hasta 189 Hm3 al año.

Lo más sorprendente de todo es que para satisfacer estas previsiones extraordinarias de “demanda” de más agua por el sistema Ter-Llobregat, el PGDCFC (el Plan Hidrológico Catalán) propone “trasladar” el Plan Hidrológico Nacional [del Estado] la determinación de dónde debe proceder y cómo se tiene que “financiar” esta “aportación complementaria requerida” de entre 126 y 189 Hm3 de agua al año.

Para quien no esté habituado a la terminología del agua, aclaramos que pedir al Plan Hidrológico Nacional que resuelva de dónde y cómo se han de aportar estos enormes caudales de agua, significa pedir que estos recursos extras vengan de las cuencas externas al distrito fluvial de Catalunya (pues si no ya se harían las previsiones para resolver el problema con nuestros propios recursos sin necesidad de acudir al gobierno de España) y la única cuenca fluvial cercana, capaz de suministrar este caudal, es la del Ebro.

Por lo tanto, nada menos está proponiendo que el gobierno de Catalunya promueva ante el gobierno de España que se vuelva a recuperar el Plan Hidrológico Nacional aprobado en 2001 en el Congreso, con los votos favorables del PP y Convergència y Unió (CiU) que casualmente preveía exactamente un trasvase de 190 Hm3 de agua del Ebro hacia Barcelona (efectivamente, clavados los 189,14 Hm3 que ahora reclama el ‘nuestro’ Plan Hidrológico Nacional Catalán 2016-2021) .

Digamos para ser objetivos, que en los últimos años, antes incluso de disponer de este nuevo PGDCFC, la alternativa que han propuesto los gobiernos de CiU ha sido el trasvase del Ródano, tal como pidió formalmente y reiteradamente el conseller de Territorio y Sostenibilidad Santi Vila.

Hay que decir que esta insistente previsión de la necesidad de aportar recursos externos de agua en la región metropolitana de Barcelona por medio de un gran trasvase de las cuencas externas (Ebro o Ródano) contradice lo que el Plan de Gestión de las Cuencas internas de Catalunya 2010-2015 había dejado resuelto. Pero el gobierno de CiU no hizo caso de las previsiones e inversiones del plan desde que volvió al poder de la Generalidad en 2011.

En la misma memoria y anexos del nuevo PGDCFC 2016-2021, y en otros documentos de la Agencia Catalana del Agua, se presentan los datos que explican por qué ahora se quieren resucitar los trasvases del Ebro o del Ródano.

Desde el 2011 hasta el 2015, y en especial coincidiendo con la concesión de la gestión del sistema de abastecimiento de agua Ter-Llobregat a Acciona, se ha alterado totalmente el orden de prioridades de las fuentes de aportación de recursos por los consumos no agrícolas en el sistema Ter-Llobregat, es decir principalmente hacia Barcelona y su entorno metropolitano, incumpliendo las previsiones del Plan de Gestión de las cuencas internas de Catalunya 2010-2015.

Así, las desaladoras (plantas ITAM) El Prat -con capacidad para aportar 60 Hm3 al año- y la de Tordera -con capacidad de aportar otros 20 Hm3 al año- sólo han aportado entre 13 y 23 Hm3 al año, en tanto que del ter han extraído caudales de entre 153 y 206 Hm3 cada año y del Llobregat de entre 155 y 195 Hm3.

Asimismo se ha descuidado totalmente, hasta casi su abandono, la política de recuperación y reutilización por retorno aguas arriba del Llobregat del agua procedente del sistema de depuración terciaria (de alta calidad) de la planta de El Prat, y en cambio se han continuado manteniendo las extracciones de agua de los pozos de Cornellà (en este caso por Agbar), del Besòs y del Tordera, entre 37 y 39 Hm3 cada año, cuando se sabe que los acuíferos de la cuenca del Llobregat están sobreexplotados y han sufrido episodios de contaminación.

Todo ello para favorecer los intereses económicos de las concesionarias Acciona y Agbar, que prefieren explotar los recursos de agua menos costosos de obtener (los superficiales de los ríos y sus acuíferos) pese tienen aprobadas tarifas que cubrirían de sobra una mayor producción de agua desalada o reutilizada.

No olvidemos que esta política de extremar la captación de agua de los caudales de los ríos Ter y Llobregat y de sus acuíferos va en detrimento de la calidad de las aguas superficiales y sobre todo de los caudales ecológicos de mantenimiento.

En este sentido, hay que denunciar que los sucesivos gobiernos de CiU -y el de Convergència en el último período- han incumplido sistemáticamente el ‘Compromiso del Ter’ tan reclamado por los ayuntamientos y entidades civiles de las comarcas gerundenses, aprobado por el gobierno catalanista y de izquierdas de la Generalitat que se comprometía a garantizar un caudal de mantenimiento ordinario de 4,8 m3/s desembalsados el Pasteral, superior al que establecía la Ley de 1959 que era sólo de 3 m3/s, que tampoco estaba cumpliendo .

Este compromiso suponía reducir el trasvase de agua del Ter en la región metropolitana de Barcelona hasta los 115 Hm3/año 2015, cuando en realidad, como hemos visto, aunque se están trasvasando de entre 163 a 200 Hm3/año.

En definitiva, si se cumplieran los planes de gestión, de recuperación, ahorro y eficiencia en el uso del agua así como los planes de inversión que dejó diseñados y aprobados el gobierno catalanista y de izquierdas en el período 2004-2010, ahora no haría falta volver a hablar de trasvases de agua del Ebro o del Ródano, algo que sólo interesa a las grandes empresas de obra pública.

Por último, es bueno recordar que la Agencia Catalana del Agua dispone desde 2010 de Informes de valoración económica y cualitativa para garantizar un incremento de hasta 240 Hm3 de los recursos hídricos futuros a la región metropolitana de Barcelona, unos informes bien fundamentados y documentados que demuestran que la alternativa más económica, más segura y que garantiza el mantenimiento de los caudales ecológicos en previsión de los efectos del cambio climático, mucho más que los trasvases del Ebro o del Ródano, es la que resulta de una correcta explotación de las desaladoras existentes.

Habría que añadir una nueva planta en Cubelles, que podría aportar hasta 60 Hm3 más al año, unida a la recuperación de caudales procedentes de sistemas terciarios de depuración, ya la continuación en las políticas de ahorro y el eficiencia en la distribución y consumo de agua, tanto para usos domésticos como agrícolas e industriales.

A ver qué tendrá que decir el nuevo gobierno de coalición Convergència-ERC con el apoyo de la CUP, y en especial el actual presidente de la Generalitat y anterior alcalde de Girona, el MH Carles Puigdemont.

Font: Eldiario.es

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